2016: el año que murieron Bowie, Prince, Leonard Cohen y Rita Barberá y además Trump se convirtió en el Presidente de los Estados Unidos de América

y además yo viajé a Polonia y a Bosnia y a Munich y a Gijón, montamos un día del Watusi de La Hostia, en un ratito vuelo a Grecia y dice spotify que la canción que más escuché fue esta y me mudé a Carabanchel, no me enamoré ni una sola vez (aunque sí que cogí cariño a 5 o 10 personas) y me enfadé un par de veces pero no lo hice ver. 2016, el año que aprendí a contenerme.

El ejército P.P.U.S.C.I.I.

Ayer le preguntaba a mi amado Manu después de merendar con calefacción que por qué me gustaba tanto Madrid si en invierno me moría de frío y en verano, de calor y además pasaba 2 horas al día en el transporte público y era todo así como muy agotador y me dijo que a mí me gustaba esta ciudad porque me gustaba su gente (dijo “los chicos”) de Madrid y sigo dándole vueltas ahora que he dormido porque aquí nadie es de Madrid, todos somos Provincianos Persiguiendo Un Sueño Con Ilusión Inquebrantable

If this was the Cold War we could keep each other warm

We passed the time with crosswords that she thought to bring inside
What five letters spell “apocalypse” she asked me
I won her over singing “W.W.I.I.I.”

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I think about that great big button and I’m tempted

 

_antítesis, antihéroe

Ayer a última hora estábamos en el Palentino hablando de nuestras cosas en la barra porque no había sitio en ninguna de las cuatro mesas a pesar de ser lunes de noviembre (la antítesis del prime-time hostelero) cuando entró un señor bajito y moreno que venía con abrigo de mendigo de plaza mayor en profundo invierno aunque lo traía sin abrochar, eso sí, llegó y le pidió a Casto un chupito que sería de color amarillo y mientras se lo servía (no era limoncello) se acercó a la máquina de tabaco y compró una cajetilla y nos miró de reojo al volver a la barra porque nosotras le estábamos mirando demasiado y es que a mí me sonaba porque tenía pinta de ser actor, este es…, este es…, este es…. y se bebió el chupito de hierbas de un trago y se largó inmediatamente para desaparecer por la calle Pez y a punto estuve de preguntar “Casto, a ver, quién era ese señor que tanto nos suena” pero no lo hice porque ya bastante tiene el pobre a sus ciento veinte años llevando las cuentas del último bar digno de Malasaña en el que además se puede no pagar hasta que te vas (y te puedes ir muy rápido, habiendo bebido bastante) y bueno, menos mal que llevamos Google encima todo el rato porque si no tendríamos que pensar (demasiado) así que a la cuarta búsqueda “actor español” vimos que era uno inmenso con dos (2) Premios Goya y una (1) Concha de Plata al Mejor Actor y ahí estaba, repito, con su abrigo de mendigo, en la vida real el éxito es algo bastante relativo y es que desde que leí en el monográfico sobre Periodismo de Eldiario.es que Cabronazi tenía cuatro veces más seguidores que El País en Facebook (9 millones frente a 2) vivo asustada y respiro siempre con miedo, que pensamos que estamos permanentemente informados pero en realidad sólo estamos entretenidos, probablemente anestesiados.